xArix
Hola a todos, mis preciosas cafeteras:


Como bien dice el título, ésto es el prólogo de una despedida. Consideradlo la ceremonia de clausura de lo que en principio fue un blog muy querido y abierto con muchísima ilusión.

Por si no os habéis enterado, voy a cerrar éste blog con todas sus consecuencias.

.*.*.*. Un café por favor .*.*.*. cerrará sus puertas y espero salir por la más grande.


¿Porqué cierro ésto? Por varios motivos.

1- Ya no me motiva postear entradas con el espíritu con el que en principio decidí crear el blog. He cambiado mucho durante los dos años y pico que ésto lleva abierto y las paranoyas hace tiempo que pasaron para mí... No las dejo, todo lo contrario (no caerá la breva de que me abandonen tan fácilmente), pero ahora he dado un paso más y quiero hacer otras cosas para las que éste blog se queda corto.

2- Este blog ha pasado por la red sin pena ni gloria y la mayoría de los que habéis pasado por aquí sois de NU y habéis visto el enlace bajo mi firma. Currarme tochopost, montar tiras o buscar información como loca para que a lo mejor no haya nadie detrás pues como que me quita bastante el ánimo (pese incluso a haber abierto un Facebook y todo) y al final me hace vaguear y entre que no posteo, nadie comenta y todo lo demás, formamos un bucle infinito.

3- Ya sea por falta de tiempo, hackeos o cosas que me pasen, el ritmo de posteo en el blog ha decaído muchísimo (por las dos razones anteriores) y no compensa tener ésto abierto e ilusionar a la gente cuando no se van a aportar cosas nuevas...




Efectivamente ésto se acaba señores, pero aún nos queda una cacho pedazo de traca final que espero que recordéis con mucho cariño. Tengo preparados los premios "Café a la cara" que, espero, os hagan pasar un buen rato; imágenes divertidas, textos paranoicos, alguna que otra tira, idas de olla varias... E incluso nos queda hablar un poquitín más de Lost (que no he comentado el final, ni mis impresiones ni nada) y otras opiniones como la del Mundial (¡Campeones!). Preparaos porque si ésto es el fin, que sea un final de la leche.






Que Arisugawa esté con vosotros
xArix
Ayer, sábado, acudió a La Noria ésta gran señora:




Lola Herrera.


Sinceramente, os deseo que ayer noche algún tipo de influjo lunar o de cosquilleo en la nuca os hiciera encender la tele, hacer zapping hasta Telecinco y deleitaros con la presencia de una persona como ella.

Escucharla es delicioso, ya no sólo por su español claro y limpio, sino por sus palabras; esas palabras cargadas de experiencia, llenas de vida. Su sonrisa, su rostro apacible y la determinación ante todas las preguntas que le hicieron (muchas de ellas daban pena, os lo digo) la convierten en alguien digno de escuchar.

Porque no dice estupideces, porque no se deja arrastrar por esas preguntas que intentan sonsacarle trapos sucios (que, desgraciadamente, tanto están de moda), porque sus palabras son reflejo de muchos años trabajando... Por ésto y mucho más, Lola Herrera merece vuestro tiempo, ella sí es alguien que merece la pena ver, oír y sentir. Ayer me dejó los pelos como escarpias y me enamoró todavía más...


La entrevista se me hizo cortísima y me hubiera gustado que le preguntaran sobre muchísimos más temas, pero cuando se puso a hablar de temas de sexo, al parecer, quisieron que soltara prenda. Y lo hizo, porque es sincera y, como ella bien dice: "es algo normal y natural".
Cuando habló sobre su vida sexual lo hizo con una naturalidad, con una educación y con una sencillez tal, que incluso los periodistas estaban con la boca abierta con ella. Todos lo estábamos.



Francamente, si no la habéis visto, os recomiendo que lo hagáis. Muchas veces éste programa de televisión conocido como La Noria suele traer perlas de entre esos proyectos de persona como pueden ser los grandes hermanos y todos esos protagonistas de la Tele-Basura. Esas perlas que, ocasionalmente visitan el programa, merecen que os sentéis frente a la televisión y les escuchéis con atención pues no van a hablar de si se han acostado con fulanito de tal, si Belén Esteban tiene la razón o quién va a ganar Supervivientes; van a aportaros algo, seguro. Van a enseñarnos, a darnos una nueva visión de las cosas cotidianas, a hablar de la vida...




En ocasiones, la televisión puede ayudarnos o puede educarnos y hay que saber buscar esas cosas que merece la pena ver. Puede costar e incluso están programadas a horarios completamente incomprensibles, pero la espera merecerá la pena. Seguro.




Que Arisugawa esté con vosotros
xArix
Con ésto del veranito por delante, una tiene tiempo para ver la tele o por lo menos esa es la intención ya que un 80% del tiempo en el que se emite la programación normal, es ocupado por lo conocido como anuncios. Antes duraban de 2 a 3 minutos, después pasó a 5 o 6 minutos y ahora la cosa va de 8 en adelante...

Hemos visto muchas estrategias publicitarias y es curioso ver cómo las van cambiando dependiendo de los estudios del estado de la población.

La última hasta ahora y que tan buen resultado ha dado son los anuncios musicales y he aquí unos ejemplos:















Y tropecientos ejemplos más, algunos patéticos (véase Direct Seguros) y otros algo más molones... Pero bueno, si la fórmula funciona ¿porqué no explotarla?

El caso es que ahora he visto un cambio de tendencias en los anuncios, o por lo menos el regreso de una apuesta que siempre, siempre funcionará y, en estos tiempos de crisis, si no puedes llegar a la gente por medio de efectos especiales o descuentazos, llega al corazón:











Pavofrío y Mahou casi siempre se han decantado por anuncios cómicos pero esta vez nos traen dos apuestas que cumplen el objetivo: Tocar una venita en el corazón, pero cada una de distinta forma. Renfe también ha optado por la nostalgia, pero vamos por partes pues son diferentes tipos de "sensibilización"


--> Pavofrío: Una trabajadora de una fábrica de muñecas (feísimas por cierto) que repiten como autómatas "soy muy guapa". Ahí tenemos una crítica a la superficialidad y esa poco salubre manía a idealizar a determinados tipos de mujeres... La chica, visiblemente fastidiada por ésto, coge una de las muñecas y se la lleva para someterla a una metamorfosis de tía artificial a mujer de hoy, corriente, mujer de verdad y es en la calle, en las situaciones más típicas de la vida común, donde encuentra inspiración; ya sea en una madre, en dos amigas desconocidas o en las suyas propias.
Al llegar a su casa, se toma su pechuga de pavo, la cual adquiere un matiz secundario en esta historia que nos están contando, y procede a la transformación de la muñeca en base a todo lo que ha aprendido e incluso le quita el maquillaje y su vestido hortera, obteniendo una chica normal. Al día siguiente llega a su trabajo y la cuela dentro de la fila de rubias autómatas.
Ahora, ya la moraleja viene al final, cuando una niña pasea por los estantes acompañada de su padre y éste le dice cansado "coge una que son todas iguales" y la niña entonces encuentra la muñeca ninja, la cual le dice "eres única".
Y entra el eslogan: "que seamos diferentes hace que seamos únicas".

Fijáos la maestría con la que se ha hecho una oda a la mujer anónima del día a día que trabaja, se emociona, que nos hace reír, que nos transmiten valores, optimismo y principios. Y es que no son pocas las mujeres que intentan ser como esas modelos de las televisiones, tener todas el mismo pelo que tal estrella de cine, maquillarse u operarse tropecientas mil veces cuando ahí no está la felicidad; sino en sentirnos bien con nosotras mismas, ser felices con lo que tenemos y disfrutar de esas cosas del día a día que nos hacen únicas. En otras palabras, todas somos especiales.



--> Mahou: Personalmente tengo que aplaudir de mil amores a este anuncio que, en sólo 30 segundos -que se dice pronto-, transmite tantos sentimientos. La situación es clara, un chico que va a ver el partido de fútbol del mundial (cualquiera nos viene bien mientras juegue España) y recibe propuestas distintas, a cada cual más tentadora que la anterior:
Primero la novia; el chico coge unas cervecitas para ella y sus amigas.
Segundo, los colegas que suben la apuesta con una televisión de plasma de la leche; el chaval coge más cervezas dándonos a ,entender que se decanta más por ver el fútbol con toda su peña (comprensible, comprensible).
Finalmente, el padre.

No le dice "ven a ver el partido conmigo", no. He ahí la belleza de la sencillez del anuncio. Únicamente, titubeante, le pregunta con quién verá el partido, obviamente a sabiendas de que seguro tiene amigos más modernos, una novia guapa, dando por hecho que no querría ir con él; pero el hijo sonríe, deja el carro y la siguiente escena es él cargando con dos cervezas únicamente.

Es tan grande el sentimiento que se quiere mostrar que me parece sublime que en un par de segundos hayan podido llegar a transmitirlo y crear ese delicioso cosquilleo en el estómago que nos hace pensar en nuestro padre o nuestra madre; en ese cariño tan grande que les tenemos y que, muchas veces, no les demostramos... Esos "te quiero" que deberíamos decirles a cada minuto que pasa y, bien sea por falta de tiempo u otros quehaceres, olvidamos.

Debemos tanto a nuestros padres y a lo largo de la vida hay tantas ocasiones importantes en las que no podemos estar con ellos que, por eso, cuando suena la voz serena y dubitativa de ese padre que llama, al chico se le enciende la cara pensando "llevo esperando esto toda mi vida" y así, con sus dos cervecitas, va hacia allí, a darle una alegría a su padre. Pues se lo merece.

Y ahí entra el eslogan: Elige con el corazón cómo, cuándo y con quién vas a ver el partido porque, ésta vez, lo vamos a recordar toda la vida.

Esta frase ya no sólo se refiere al partido, sino a todas las cosas importantes. "Elige con el corazón", no por quién tiene la mejor tele o la mejor fiesta; elige compartir aquellas cosas que jamás olvidarás con aquellos que verdaderamente te quieren e, igualmente, tú quieres también.




--> Renfe: Nos sitúan hace un buen pico de años. Dos trabajadores de un ferrocarril a vapor hablan entre ellos de su vida, de lo que han sido, de lo que fueron sus antepasados, y entonces, con pesar, descubren que los tiempos cambian, que hay que aceptar que a lo mejor ellos serán los últimos maquinista y fogonero que haya, que tal vez los trenes desaparezcan para dar paso a otros medios de transporte más tecnológicos y limpios...
Ahí se ve otra forma de encarar el futuro muy distinta a esa tan idílica en la que nos dicen "mirad hacia adelante que viene lo mejor". Aquí nos muestran a dos hombres que sienten una sensación de pesar al ver que lo que hicieron ellos, sus padres y los padres de sus padres, caiga en el olvido. Ya no es sólo por sus hijos (que han decidido tomar otros caminos), sino por toda la humanidad.

Sin embargo, tiempo después, cuando ambos son ancianos, uno de ellos va corriendo hacia el otro, con la emoción embargando su rostro y le dice "el nieto va a ser maquinista". Ambos se abrazan emocionados y ven al tren pasar. No su tren, sino uno nuevo, más moderno, más rápido...

Fijáos aquí que, a través de estos dos simpáticos ancianos, Renfe nos da las gracias por no olvidarnos de los trenes. Mucho avión, coches con tropecientos mil caballos y todo lo demás, pero a la hora de la verdad todos tomamos el cercanías y para los viajes, no son pocos aquellos que toman el AVE. Los dos hombres se abrazan; aquello que temían no se ha cumplido, el tren no ha desaparecido, ha evolucionado (cosa muy distinta y muy positiva) y ellos están ahí para verlo y el nieto para formar parte de la nueva era, cumpliendo la labor que el abuelo y muchos antes que él, llevan haciendo con tesón. Ellos han hecho posible este futuro y ahora a éste nieto le toca el papel de seguir ampliando horizontes y, tras él, otros muchos más. Porque ésto sólo es el principio.








Como podéis ver, son anuncios que tratan la nostalgia, el amor o la naturalidad... Al final de todo su propósito es claro: Vender su producto y creedme que lo conseguirán (hay mucha gente experta tras cada anuncio, no sólo guionistas); pero no es lo mismo vender con éstos anuncios que te dejan un buen sabor en la boca que vender con cutradas como las de Silik Bang (o como se escriba ésta cosa) o muchas paparruchadas que hay por ahí.



Menos mal que, a pesar de todo lo malo que circula por la televisión, hay cosas que la salvan.





Que Arisugawa esté con vosotros